Los procesadores Intel Comet Lake S serán la próxima generación de CPUs de alto rendimiento para el sector PC que lanzará el gigante de Santa Clara.
El modelo más potente será el Core i9 10900K, un chip que contará con 10 núcleos y 20 hilos funcionando a 3,7 GHz-5,2 GHz, modo normal y turbo. Dicho procesador tendrá un TDP de 125 vatios y vendrá con el multiplicador desbloqueado, pero según los fabricantes de placas base puede consumir hasta 300 vatios.
Estamos hablando de un consumo máximo que se registraría en situaciones de carga de trabajo extrema, es decir, cuando todos sus núcleos se encuentren funcionando a plena capacidad, una situación que actualmente es imposible reproducir con aplicaciones convencionales, juegos incluidos, ya que ningún título actual aprovecha de verdad más de seis núcleos.
Sin embargo, ese consumo sí podría producirse al utilizar aplicaciones profesionales que estresen al máximo el procesador, y también utilizando test sintéticos de rendimiento y de prueba de estabilidad del sistema.
El Core i9 9900KS ya alcanzaba consumos de hasta 250 vatios en situaciones de carga máxima, así que no sorprende ver que el Core i9 10900K es capaz de llegar a los 300 vatios, ya que tiene dos núcleos y cuatro hilos más, utiliza una arquitectura que representa una evolución menor frente a Coffee Lake Refresh y mantiene el proceso de fabricación de 14 nm++.
Ese alto consumo implica que será necesario contar con una placa base de alta calidad y con un buen sistema de refrigeración para poder utilizar el Core i9 10900K sin problemas.
