Microsoft está trabajando en dos versiones de Xbox Scarlett, una económica que llegará sin unidad óptica y que tendrá una potencia más limitada, y otra que ofrecerá un mayor nivel de prestaciones y que tendrá una potencia superior. Esta última será la que competirá de verdad con PS5.
Ambas consolas tendrán puntos de contacto importantes. Las dos utilizarán una CPU Zen 2, dispondrán de una gráfica Radeon RDNA2 con trazado de rayos, montarán memoria GDDR6 de última generación y contarán con un SSD de alto rendimiento. Las diferencias entre ambas estarán en la potencia de la GPU, la supresión de la unidad óptica en la versión barata y en la cantidad de memoria unificada disponible.
Según las últimas informaciones Microsoft tiene previsto utilizar una tecnología propia en el SSD de ambas consolas para mejorar el rendimiento en juegos de forma significativa. Todavía no hay nada oficial, pero por lo que hemos podido ver todo parece indicar que se trata de un enfoque similar a lo que hemos visto con Intel Optane.
Xbox Scarlett podrá utilizar el SSD como memoria caché para cargar determinados datos que vayan a ser requeridos por la CPU con una prioridad determinada, y también se podrá recurrir a esta unidad para utilizarla como "memoria RAM".
El objetivo de Microsoft es que los desarrolladores puedan aprovechar el SSD de formas diferentes y potenciar, con ello, el rendimiento y la experiencia en juegos. Xbox Scarlett llegará a finales de 2020 y tendrá un precio de 500 euros. La versión "económica", menos potente y sin unidad óptica, podría costar unos 300 euros.
