El lanzamiento de los procesadores Intel Ice Lake generó un gran revuelo. La llegada de esta nueva generación de procesadores marcó el salto a los 10 nm en las series U y series Y, pero las mejoras más importantes estuvieron presentes a nivel de GPU integrada.
Gracias a la utilización de la arquitectura Gen11, precursora de la esperada Gen12, que será utilizada en las tarjetas gráficas dedicadas de Intel, cuyo lanzamiento se espera para mediados de 2020, se produjo un incremento del rendimiento bastante importante que puso de manifiesto que la compañía de Santa Clara podría acabar dando la campanada con sus Intel Xe.
En Hardware Unboxed han querido poner a prueba la solución más potente de todas las que tiene ahora mismo Intel en el mercado, y para ello han utilizado un procesador Intel Core i7-1065G7, cuya GPU cuenta con 64 unidades de ejecución funcionando a un máximo de 1,1 GHz.
Los resultados que han obtenido son muy interesantes. Se confirma una gran mejora de rendimiento frente a las GPUs integradas Intel Gen 9.5, aunque no lo suficiente como para superar de forma clara a la Radeon Vega 8 utilizada en la APU Radeon 5 2500U.
Nos llama mucho la atención ver que en Counter Strike: Global Offensive la GPU del Core i7-1065G7 supera a la GeForce MX 250, que es básicamente una GT 1030. Esto, unido a otros resultados, sugiere la posibilidad de que veamos una mejora de rendimiento importante a corto o medio plazo a través de unos drivers mejor diseñados y más pulidos.