Hace poco vimos que Stadia no había estado a la altura de las expectativas que había generado. Google dijo que íbamos a poder disfrutar de una experiencia perfecta en términos de calidad gráfica, de fluidez y de latencia, pero la realidad de dicho servicio de juego en la nube es muy distinta.
Varías pruebas realizadas por medios independientes confirman que títulos como Destiny 2 y Red Dead Redemption 2, dos de las grandes estrellas del catálogo de inicio de Google Stadia, no funcionan en 4K nativo y a 60 FPS como prometió el gigante de Mountain View, sino que renderizan a 1080p y 1440p, respectivamente, y funcionan a 30 FPS.
Ambos juegos reescalan desde ahí a 4K, algo que explica por qué la calidad gráfica que presentan es tan pobre que queda por detrás de Xbox One X, y además de una manera contundente. Pero esto no es todo, el nivel de calidad gráfica y el grado de detalle también desmerece bastante y queda muy por detrás de la consola de Microsoft.
Google tiene muchas cosas que mejorar con Stadia, eso está claro. La compañía ha querido quitar hierro al asunto y hacer una especie de descargo de responsabilidad diciendo que al final son los desarrolladores los que deciden qué hacer con Stadia y cómo alcanzar el mejor equilibrio posible entre calidad gráfica y rendimiento.
En resumen, Stadia no es la panacea que nos prometieron. Los resultados están muy por detrás de lo esperado, pero en el fondo no debería sorprendernos, el juego en la nube está todavía verde, y aspirar a ofrecer 4K nativo con 60 FPS a nivel global es un desafío enorme incluso para un grande como Google.
