Intel sigue trabajando en el desarrollo de sus tarjetas gráficas Xe fabricadas en proceso de 10 nm, una generación que según las informaciones más recientes será capaz de rendir más o menos al nivel de una RTX 2080 de NVIDIA.

El lanzamiento de dicha generación de tarjetas gráficas está previsto para mediados de 2020, pero ya sabemos que la compañía de Santa Clara está trabajando también en su sucesora: Ponte Vecchio. Este es el nombre en clave con el que se conoce a las tarjetas gráficas que sucederán a las Intel Xe de primera generación.
Entre los cambios más importantes que traerá Ponte Vecchio destaca el salto al proceso de 7 nm (10 nm en las Intel Xe de primera generación), y también se dan por hecho algunos detalles interesantes, como la utilización de Intel Foveras para crear configuraciones multichip y el uso de interconectores CXL.
Según la fuente de la noticia Intel quiere integrar una caché muy elevada y conseguir un gran ancho de banda con sus tarjetas gráficas dedicadas, dos elementos clave para lograr un buen rendimiento. El gigante del chip tiene interés en el mercado de consumo general, pero no se ha olvidado del mercado profesional, y por ello sus tarjetas gráficas ofrecerán un alto rendimiento en FP64 (doble precisión).
Intel está preparando una arquitectura que aspira a ser competitiva con NVIDIA y AMD no solo por potencia bruta, sino también por precio y drivers. Si se confirman los precios que apuntan algunos rumores está claro que veremos una lucha encarnizada en el sector.