La GTX 690 fue en 2012 la tarjeta gráfica más potente de NVIDIA. Su lanzamiento generó una cierta polémica, ya que este modelo era una solución de doble GPU (dos GK-104), por lo que venía a ser un SLI de GTX 680.
Al integrar dos núcleos gráficos en una única tarjeta gráfica se consiguen ventajas importantes frente a un SLI: ocupa menos espacio, solo utilizamos una ranura PCIE y generamos menos calor, pero seguimos teniendo las mismas desventajas de este tipo de configuraciones, y la más importante es que el rendimiento depende del soporte a nivel de drivers y de juegos.
Si un juego no soporta SLI solo trabajará una GPU de las dos que monta la GTX 690, lo que implica una importante pérdida de rendimiento.
Los que compraron una GTX 690 en su momento lo vieron como una inversión, ¿pero cómo ha envejecido esta tarjeta gráfica? En RandomGaminginH han podido poner a prueba una unidad con juegos actuales, y los resultados que han obtenido son muy interesantes.
En algunos juegos la ausencia de soporte de SLI hace que el rendimiento de la GTX 690 al forzar el modo multiGPU sea tan pobre que llega a funcionar peor que con una única GPU activa (AC: Odyssey). En otros, como Battlefield V, forzar el SLI con una guía específica consigue un resultado sobresaliente, tanto que el juego funciona en 1080p con calidad alta y registra medias de 70 FPS.
Fallout 4 y The Witcher 3 son otros juegos de la generación actual que funcionan de maravilla en la GTX 690, pero en líneas generales el rendimiento bruto recuerda, en el mejor de los casos, al que podemos conseguir con una GTX 970, así que hoy por hoy no tiene sentido.