Cerebras ha sorprendido al mundo con Wafer Scale Engine, un chip que puede presumir de ser el más grande del mundo, de hecho tiene el tamaño de una oblea de silicio (en formato cuadrado), y también es el que mayor número de transistores integra: más de 1,2 billones.
Este chip se aleja de la tendencia habitual del sector de los semiconductores, crear soluciones cada vez más pequeñas, potentes y eficientes. Puede que en un primer momento una solución como el Wafer Scale Engine no tenga sentido, pero la verdad es que se trata de un producto "de nicho" que se dirige al mundo de la computación aplicada a inteligencia artificial, y en ese nivel tiene todo el sentido del mundo.
Sus 1,2 billones de transistores superan todo lo que hemos visto hasta el momento, pero el resto de sus especificaciones no se quedan atrás. Cerebras ha logrado superar las barreras de diseño que imponían los sistemas tradicionales de litografía y ha integrado nada más y nada menos que 18 GB de memoria caché en el Wafer Scale Engine con un ancho de banda de 9 PB/s.
Cerebras ha utilizado una tecnología de comunicación que en muchos aspectos recuerda a un clúster de chips menores interconectados. Entre las ventajas que ofrece un chip de este tipo destacan aspectos como su mayor potencia bruta, su enorme ancho de banda y su gran cantidad de memoria caché, pero también tiene desventajas importantes.
Un chip de este tamaño tiene un coste enorme, necesita de hardware personalizado para poder funcionar y genera una enorme cantidad de calor, ya que está fabricado en proceso de 16 nm y cuenta con 400.000 núcleos. Es impresionante, pero todavía tiene que demostrar su valor real.
