Morgan McGuire, de NVIDIA, ha dicho en Twitter que está convencido de que el primer juego que pedirá raytracing (trazado de rayos) como requisito para poder funcionar correctamente llegará en 2023, y será un lanzamiento triple A.
Al colocar el raytracing como requisito mínimo no ha hecho referencia a si bastará con contar con una tarjeta gráfica que tenga núcleos RT, es decir que lo soporte vía hardware, o si se podrá utilizar una tarjeta gráfica sin núcleos RT que tenga soporte a nivel de software.
En el caso de utilizar una tarjeta gráfica con núcleos RT el rendimiento debería ser superior, eso no admite discusión, pero no está del todo claro qué experiencia cabe esperar al utilizar juegos tan avanzados con una tarjeta gráfica que carezca de soporte a nivel de hardware (con núcleos dedicados).
Al final el trazado de rayos se acabará convirtiendo en una tecnología más integrada en los juegos, y será un requisito básico, como ocurrió en su momento con otras tecnologías fundamentales como el T&L por ejemplo, pero habrá que ver qué nivel de complejidad podemos aplicar.
Hoy el trazado de rayos se aplica de una manera muy discreta en juegos, mejorando aspectos concretos y de una forma bastante limitada debido a la enorme carga gráfica que representa. Solo en juegos con una carga menor, como Quake 2 RTX, ha sido posible implementar una integración más completa y profunda.
Dado que PS5 y Xbox Scarlett estarán de plena actualidad para 2023, que su hardware ya habrá quedado obsoleto y que los desarrollos se centrarán en ambas consolas no cabe ser demasiado optimista.
