La llegada de los Ryzen 3000 no ha dejado indiferente a nadie. Esta nueva generación de procesadores de AMD está fabricada en proceso de 7 nm y trae mejoras importantes a nivel de arquitectura, aunque mantiene la base MCM que hemos visto en los Ryzen 1000 y 2000.
Esto hace posible que tengan un precio bastante interesante, ya que son más fáciles de producir que los modelos de núcleo monolítico, pero mantiene todos los problemas asociados a latencias, comunicación y posibilidad de overclock. AMD ha logrado mejoras en todos esos puntos, pero sigue sin llegar a dar con la tecla para superar a Intel en rendimiento bruto.
La comparativa que ha publicado Benchmark, en la que enfrentan a un Ryzen 5 3600 y a un Core i7 8700K lo confirma. Ambos tienen seis núcleos y doce hilos y funcionan a las frecuencias de referencia. El primero llega a 4,2 GHz y el segundo a 4,3 GHz, ambos gracias al modo turbo, así que hay un cierto equilibrio en la prueba.
El Core i7 8700K supera claramente al Ryzen 5 3600, y con un margen que va más allá de lo que cabría esperar si todo se debiera únicamente a esos 100 MHz más de frecuencia. Dicho de otra forma, Intel sigue a la cabeza en IPC, aunque los Ryzen 3000 ofrecen un valor excelente.