Sony ha destacado el SSD como una de las novedades más importantes de PS5, un movimiento que ha seguido Microsoft en la presentación de Xbox Scarlett y que ha dejado en un segundo plano a otros componentes, como la CPU, la GPU y la memoria unificada.
Hay muchas dudas sobre la posibilidad de que ambas consolas acaben utilizando una resolución superior al 4K en juegos, sobre todo porque tanto Sony como Microsoft han destacado el soporte de resolución 8K como máximo en ambos sistemas, pero la realidad es que ambos sistemas no contarán con una GPU lo bastante potente como para llegar a ese nivel de forma nativa. Seamos realistas, hasta una RTX 2080 Ti tiene problemas ese nivel.
Otra de las preguntas más importantes y más recurrentes es qué consola será más potente. Parece que ambas han optado por una tendencia al empate, es decir, a ofrecer un rendimiento bruto muy similar que acabaría dejando la guerra de la próxima generación en manos de los juegos exclusivos de cada consola, pero según varios desarrolladores el kit de PS5 es más potente que el de Xbox Scarlett.

Está por ver qué efectos acaban teniendo las diferencias que presenten ambos sistemas aplicadas a juegos, pero podrían acabar siendo menores.