La gama de tarjetas gráficas Radeon RX 400 y 500 de AMD, basadas en el núcleo gráfico Polaris, se caracteriza por escalar muy bien con la frecuencia de trabajo. El aumento de unos pocos MHz en la GPU puede incrementar de forma notable el rendimiento, tanto que por ejemplo la Radeon RX 570 puede llegar a rendir como una RX 480 sin mucho esfuerzo.
En Benchmark han querido comprobar cómo puede marcar la diferencia un overclock "extremo" en la Radeon RX 580 frente al modelo de referencia. Para ello han utilizado una versión funcionando a 1.500 MHz en la GPU y a 2.250 MHz (9 GHz) en la memoria (GDDR5), y la han enfrentado a un modelo que funciona a 1.340 MHz en la GPU y a 8 GHz en la memoria.
El resultado es muy interesante. Al aumentar las frecuencias sube la temperatura de trabajo, pero siempre se mantiene dentro de unos niveles aceptables (menos de 70 grados). Si hablamos de la mejora de rendimiento tenemos datos muy distintos en función del juego utilizado. Por ejemplo, en Assassin's Creed Odyssey la mejora es menos marcada y ronde entre los 4 y los 8 FPS de media.
En Shadow of the Tomb Raider vemos un aumento de rendimiento que puede llegar a los 10 FPS, mientras que en Strange Brigade el incremento llega, en algunos casos, a superar los 15 FPS. La conclusión es clara, viendo el aumento de rendimiento que logramos y los valores estables a nivel de temperatura es evidente que merece la pena trastear con las frecuencias de la RX 580.