Intel sigue trabajando en su salto al proceso de 10 nm, un movimiento complicado que le está dando bastantes problemas, pero que podría permitirle conseguir las mejoras que necesita a nivel de arquitectura para volver a marcar distancias frente a AMD.
Los procesadores Ice Lake de Intel estarán acompañados de una nueva GPU integrada que utilizará la arquitectura Intel Gen11, cuyas novedades a nivel de silicio prometen una mejora de rendimiento de hasta el 100% (el doble) frente a la generación actual.

Aunque los resultados pueden variar mucho en función de cada juego en concreto es cierto que la mejora es importante en términos de rendimiento. En la gráfica adjunta se puede ver el rendimiento comparativo en varios títulos y tenemos desde un 43% en el peor de los casos hasta un 108% en el mejor de los casos.
En teoría Intel quiere competir con las APUs Ryzen de AMD de bajo consumo, que gracias a sus GPUs integradas Radeon Vega ofrecen un rendimiento muy superior, a nivel gráfico, comparados con los procesadores Intel Core de bajo consumo equivalentes por gama y precio.
Intel ha aprovechado también para confirmar que sus GPUs Gen11 son solo una pequeña parte de lo que está por venir con el salto al proceso de 10 nm, que traerá, además, una nueva arquitectura a nivel CPU, conocida como Sunny Cove, soporte nativo de Thunderbolt 3 y Wi-Fi 6 y Deep Learning Boost (DL Boost) para inteligencia artificial.
Con la llegada de Sunny Cove Intel, podría aumentar de forma considerable el conteo de núcleos a nivel CPU, algo importante ya que se comenta que con el proceso actual de 14 nm++ no veremos procesadores de más de 10 núcleos y 20 hilos en el mercado de consumo general.