Windows 10 ha pasado de ser un producto a convertirse en un servicio. Este cambio ha sido posible gracias al lanzamiento de actualizaciones semestrales que introducen nuevas funciones y mantienen al día dicho sistema operativo.
Esto es ventajoso para los usuarios, ya que les permite recibir actualizaciones importantes en espacios cortos de tiempo y mantener su sistema operativo puesto al día, pero tiene una contrapartida importante, y es que los requisitos de Windows 10 pueden acabar cambiando en algún momento.
Para la mayoría no debería ser un problema, ya que hablamos de cambios que en la mayoría de los casos suelen ser menores, pero en esta ocasión Microsoft ha introducido una modificación que puede acabar siendo problemática, sobre todo para aquellos que utilizan dispositivos de gama baja con poca capacidad de almacenamiento.

En el nuevo listado de requisitos mínimos de Windows 10 se ha subido la cantidad de espacio requerida de 16 GB a 32 GB, un cambio que afecta tanto a las versiones de 32 bits como de 64 bits, y que entrará en vigor con la llegada de la actualización 1903, una versión conocida como Windows 10 May Update 2019.
Ese cambio se debe al espacio que Windows 10 reservará como caché reservada a mejorar el funcionamiento de las actualizaciones.