Apex Legends es un juego bastante exigente cuando lo movemos en calidades máximas, incluso bajo resoluciones 1080p, pero sus requisitos oficiales no son nada exagerados.
Esto ha generado algunas dudas sobre su optimización, y sobre la posibilidad de que algunos ajustes gráficos tengan un impacto excesivo en el rendimiento del juego que no consigan compensar con un aumento notable de la calidad gráfica.
Ya ha ocurrido en muchos otros juegos, así que no sería una sorpresa. Por ejemplo, Destiny 2 sufre una importante pérdida de rendimiento a causa del desenfoque de profundidad, tanto que desactivarlo puede marcar una diferencia enorme en términos de fluidez, y sin afectar realmente a la calidad gráfica del juego.
En Benchmark han querido poner a prueba Apex Legends utilizando una tarjeta gráfica de gama baja, la GeForce GT 1030, para comprobar si realmente es posible ejecutarlo con un mínimo de fluidez en un equipo modesto, y el resultado ha sido positivo.
Configurado en 1080p con la calidad gráfica en bajo y TSAA activado el juego registra medias de 30 FPS, aunque en la escena de la caída al mapa tiene bajones importantes que lo colocan en 20 FPS. Dado que es algo temporal podemos concluir que se puede jugar a Apex Legends con una GeForce GT 1030.
En resoluciones inferiores, como 720p, la experiencia debería mejorar considerablemente y el extra de fluidez debería permitirnos aumentar la calidad gráfica a niveles medios o altos.