La AMD Radeon VII es una tarjeta gráfica de gama alta que está pensada para jugar en resoluciones elevadas. Se siente muy cómoda con resoluciones 1440p y puede mover sin problemas juegos actuales en resoluciones 4K, ¿pero podría ofrecer una buena experiencia de juego con resoluciones 8K?
El uso de resoluciones elevadas y de ajustes altos en elementos como la calidad de las texturas, las sombras y los efectos de oclusión ambiental afectan de forma significativa al consumo de memoria gráfica. En principio sus 16 GB de HBM2 deberían ser más que suficientes para trabajar con resoluciones 8K y configuraciones de calidad alta, pero la potencia bruta de la GPU también influye, y mucho.
En una curiosa comparativa se ha utilizado una AMD Radeon VII con algunos juegos punteros, como Crysis 3, Resident Evil 2 Remake, Assassin’s Creed Odyssey y Battlefield V en 8K, una resolución que deja "en nada" al 4K.
Todos los juegos se han configurado en calidad alta y sin suavizado de bordes. Aunque en principio cabría esperar unos resultados bastante pobres lo cierto es que la AMD Radeon VII aguanta el tipo. En algunos casos logra medias por encima de los 25 FPS, lo que significa que estamos en niveles "jugables", y en juegos más antiguos puede ofrecer más de 90 FPS.
Reduciendo la calidad de las sombras y otros aspectos exigentes a niveles medios o bajos sería posible lograr una fluidez mayor. Esto confirma también que dentro de una o dos generaciones el 4K estará totalmente controlado y que el 8K será el nuevo "estándar objetivo".