Los procesadores Core 9000 serie F de Intel se diferencian de los modelos actuales en que vienen con la GPU integrada desactivada. No, la GPU no ha desaparecido, está presente y comparte encapsulado con el procesador, pero Intel la ha deshabilitado.
En esta noticia ya vimos que los procesadores Core 9000 serie F habían sido listados con un precio idéntico al de los modelos estándar, ¿qué sentido tiene entonces lanzar una nueva línea que ofrece menos prestaciones pero cuesta exactamente lo mismo que la actual?
La explicación está en la tasa de éxito por oblea y los problemas que tiene Intel para abastecer al canal minorista y a los OEMs. Debido a su excesiva dependencia del proceso de 14 nm, el gigante del chip se ha visto obligado a realizar nuevas inversiones para expandir su capacidad productiva, medidas que ha tenido que complementar con otras que incluyen el regreso a los 22 nm en la fabricación de sus chipsets de gama baja.
El lanzamiento de procesadores Core 9000 F con la GPU deshabilitada permite maximizar la tasa de chips funcionales por oblea, ya que aquellos que antes se desechaban por tener problemas a nivel de gráfica integrada ahora también se pueden comercializar. En resumen, Intel no quería lanzar una gama de procesadores más barata, sino maximizar su producción para mejorar el suministro.
Estos procesadores no traen, por tanto, ninguna ventaja frente a los Core 9000. El TDP es el mismo, la frecuencia de trabajo que traen de casa es idéntica y tampoco hay cambios en el número de núcleos. Es importante tener en cuenta, eso sí, que la oferta y la demanda podría acabar afectando al precio más allá de los niveles recomendados. Esto quiere decir que aunque en principio los Core 9000 y los Core 9000 F vayan a costar lo mismo si se produce una mayor demanda de los primeros el canal podría subir el precio y dejar a los segundos como una opción más "económica".
