Benchmark ha publicado una comparativa muy interesante en la que enfrentan los procesadores Core i5 2400, Core i5 3470, Core i5 4460, Core i5 6400, Core i5 7400 y Core i5 8400 con una GTX 1060 de 6 GB en Shadow of the Tomb Raider, un juego de última generación que es conocido por ser capaz de aprovechar el hardware más actual. También han hecho pruebas con Battlefield 1 y GTA V.
El procesador puede afectar al rendimiento de la tarjeta gráfica. Cuando éste no es capaz de trabajar al ritmo que necesita la segunda se produce un cuello de botella que puede afectar a la tasa de fotogramas por segundo. Esto se deja notar en los FPS medios, pero suele tener un impacto más marcado en los mínimos.
Todos los procesadores Core i5 desde el 2400 hasta el Core i5 7400 tienen cuatro núcleos y cuatro hilos. Se diferencian únicamente por el IPC y las frecuencias de reloj. El Core i5 8400 tiene seis núcleos y seis hilos. A pesar de las diferencias existentes vemos que en Shadow of the Tomb Raider el aumento de rendimiento derivado del procesador no es muy marcado, lo que significa que es un juego que depende más de la GPU.
En Battlefield 1 y GTA V, sin embargo, las diferencias son mucho más marcadas, tanto en los modelos superiores gracias a su mayor IPC y frecuencia de reloj como en el Core i5 8400, que eleva el total de núcleos de cuatro a seis.