El iPhone es uno de los smartphones más vendidos y mejor valorados del mundo, y también el producto estrella de Apple. La firma de Cupertino tiene una marcada dependencia de dicho terminal, y esto se deja notar en las variaciones que experimentan sus ingresos y sus acciones cuando se estanca o bajan sus ventas.
La saturación del mercado smarpthone en la gama alta no había afectado de forma tan marcada a Apple durante los últimos años como lo había hecho con los terminales estrella de otros fabricantes, pero ni siquiera la firma de Tim Cook es inmune a las fluctuaciones del mercado.
Esa saturación, unida a una demanda a la baja y a la falta de innovación que encontramos en las últimas generaciones de smartphones tope de gama, ha llevado a los analistas a lanzar unas previsiones nada positivas para los próximos trimestres.
En el caso de Apple se ha confirmado con unas reducciones continuadas de sus estimaciones de ventas, hasta tal punto que la propia compañía ha decidido que dejará de ofrecer datos de ventas concretas porque no "reflejan el valor real de sus productos". Dicho de otra forma, no quieren dar datos concretos porque saben que la más mínima variación en la cantidad de iPhones vendidos puede afectar sobremanera a sus acciones.

Anne Lee, analista de la empresa Nomura, cree que las ventas del iPhone mantendrán una caída sostenida durante los próximos años y deja cifras concretas: de los 213 millones de unidades de 2018 pasará a 204 millones de unidades en 2019, y cerrará 2020 con 200 millones de unidades. La experta culpa, principalmente, a la falta de innovación y al mantenimiento del diseño visto en los iPhone XR y iPhone XS, que no empezará a cambiar ligeramente hasta 2020.