AMD ha lanzado recientemente la RX 590, una tarjeta gráfica de gama media que monta una GPU Polaris 30, un núcleo gráfico que se define como una revisión de Polaris 20 en proceso de 12 nm. No marca un gran cambio, pero permite un aumento de frecuencias que eleva significativamente el rendimiento en general.
La RX 590 suma 2.304 shaders, 144 TMUs, 32 ROPs, tiene un bus de 256 bits y viene con 8 GB de GDDR5. Por su parte la GTX 980 TI tiene 2.816 shaders, 176 TMUs, 96 ROPs, un bus de 384 bits y 6 GB de memoria GDDR5.
En potencia bruta la GTX 980 TI tiene toda la pinta de ser muy superior, pero el rendimiento de cada tarjeta depende mucho del juego utilizado. Hay casos puntuales en los que incluso llega a perder frente a la RX 590, pero haciendo una media podemos confirmar que es muy superior a la RX 590.
Esta comparativa de rendimiento es un excelente ejemplo de la importancia que puede tener la API utilizada en el desarrollo de un juego y la optimización vía drivers a la hora de determinar el potencial de una tarjeta gráfica. Por ejemplo, en PUBG la GTX 980 TI arrasa a la RX 590, pero en La Tierra Media: Sombras de Guerra pierde frente a la opción de AMD.