A lo largo y ancho del globo, los centros de datos consumen ya unos 416 Tera Vatios hora de electricidad anualmente. Es, aproximadamente, un dos por ciento de la energía total producida a nivel global. Esto supone decenas de miles de millones de euros, teniendo en cuenta al precio de la energía actual. Este consumo de energía muestra, entre otras cosas, cuán dependientes nos hemos vuelto de los centros de datos. Los datacenters que antes estaban en las empresas que los necesitaban, se mueven a la nube paulatinamente, concentrando esta potencia de cálculo en manos de empresas como Google, Microsoft, Amazon, HP o Apple.
En 2021, el cloud computing será responsable del 95% del total del tráfico de los centros de datos con el cloud computing encargándose del 94% de todas las cargas de trabajo dentro del campo del HPC (High Performance Computing). El tráfico de datos ha pasado de 286 exabytes en 2016 a 1,3 zettabytes estimados en 2021. Es decir, un 13 seguido de 20 ceros.

Y parece que los centros de datos no han hecho más que empezar: la empresa Silent Partner Group of Companies planea hacer palidecer a Google con seis nuevos centros de datos de 250 MW de capacidad en Europa, mientras que el centro de datos de Google en Finlandia, por poner un ejemplo, tiene una capacidad de 100 MW. Ahora que los centros de datos de Amazon Web Services ya tienen una ubicación pública conocida, la competencia podrá analizar y copiar su estructura.
La dependencia de la nube es cada vez mayor, incluyendo los servicios de gaming que están migrando de los soportes ópticos a los contenidos descargables y de ahí se pasará al gaming en streaming directamente. Y es solo un ejemplo de aplicación cercano a los amantes del gaming y el hardware.