AMD ha presentado recientemente la Radeon RX 590, una tarjeta gráfica de gama media que está basada en el núcleo gráfico Polaris 30, un silicio que se define como una revisión de Polaris 20 en proceso de 12 nm. Las diferencias entre ambos núcleos gráficos se limitan al proceso de fabricación, así que mantienen las mismas especificaciones base.
La Radeon RX 590 tiene las mismas especificaciones que la RX 580 pero el salto al proceso de 12 nm permite un aumento de frecuencias de trabajo sin que el aumento de TDP sea demasiado grande. Ambas tienen 2.304 shaders, 144 TMUs, 32 ROPs, bus de 256 bits y 8 GB de GDDR5.
En cuanto a la GTX 1060 de 6 GB es una tarjeta gráfica "veterana" muy conocida, y una de las reínas de la gama media. Tiene 1.280 shaders, 80 TMUs, 48 ROPs, bus de 192 bits y 6 GB de GDDR5.
Polaris escala de maravilla en rendimiento con el overclock, y esto permite a la RX 590 imponerse a las otras dos soluciones gráficas. Es la más potente de las tres, aunque pierde frente a la GTX 1060 de 6 GB en los juegos que están optimizados para funcionar mejor con tarjetas gráficas NVIDIA.