Elon Musk, CEO de Tesla y de SpaceX, está atravesando una situación complicada. El ejecutivo hizo unas declaraciones en Twitter asegurando que estaba barajando la posibilidad de privatizar Tesla, y que tenía un acuerdo prácticamente cerrado con un valor fijo de 420 dólares por acción.
Cuando se vio obligado a ampliar esa información se acabó confirmando que realmente solo había entablado algunas negociaciones con inversores árabes, y que estaba muy lejos de lo que se podía considerar como un acuerdo de privatización de Tesla a ese alto precio.
Las acusaciones de fraude le han costado varias investigaciones, y para "esquivar" una de ellas dirigida por el SEC (Comisión de Valores de Estados Unidos) ha decidido aceptar un acuerdo que le obliga a dimitir como presidente de Tesla, aunque podrá seguir como CEO de la compañía.
Habrá una junta dedicada a controlar la actuación de Elon Musk, dos directores independientes, y tanto Musk como Tesla tendrán que pagar una multa de 20 millones de dólares (40 millones en total). Es curioso que Elon Musk haya aceptado el acuerdo tras haber rechazado uno inicial que le era más favorable.
Parece que un primer momento se dejó llevar por sus impulsos y que después se dio cuenta de que exponerse a un proceso completo podría ser muy perjudicial tanto para él como para Tesla.
