La guerra comercial entre China y Estados Unidos no es nueva. Las tarjetas gráficas no son una víctima especialmente notable de este conflicto. Sin embargo, la situación está empezando a cambiar a causa del peso sobre el precio final que suponen los aranceles añadidos. Este incremento puede ser asumido por lo fabricantes, o trasladado a los compradores como un incremento del precio. Ni una ni otra soluciones parecen ser especialmente inteligentes, por lo que se está pensando en mover la fabricación de tarjetas gráficas de NVIDIA y AMD a otros países.

Las opciones con más probabilidades de ser elegidas son Taiwan y México, donde no hay aranceles adicionales y la mano de obra es relativamente barata, por lo que los fabricantes podrían mantener los precios. Mientras se buscan soluciones, los aranceles están siendo asumidos por los fabricantes, aunque también se prevé que el precio de los productos se incremente entre un 5% y un 10% en los próximos meses.
El problema adicional es que, para las nuevas tarjetas gráficas, un incremento de un 5% o 10% en el precio del producto no es una cantidad desdeñable. A los fabricantes, la situación no les supone un mayor problema, al ser fabless tanto en el caso de NVIDIA como de AMD. El montante total del negocio de tarjetas gráficas para gaming en NVIDIA es de un 60% aproximadamente, mientras que para AMD es alrededor del 25% de sus beneficios totales. Curiosamente, los aranceles no se aplican a ordenadores completos, sino solo a los componentes.