El iPhone XS Max es una evolución natural del iPhone X. Apple ha mantenido el formato todo pantalla de 19:9 y la muesca superior, así como el acabado en cristal y acero y la configuración de doble cámara trasera. La autenticación biométrica sigue corriendo a cargo de Face ID, así que los cambios más importantes se encuentran en el tamaño de la pantalla y en algunas mejoras a nivel de hardware.
Dicho terminal utiliza una pantalla de 6,5 pulgadas, un salto importante frente a las 5,8 pulgadas del iPhone X. Esto quiere decir que el iPhone XS Max es más grande que el iPhone X y que el iPhone XS, un cambio que implica nuevos riesgos a nivel estructural. ¿Saldrá bien parado en una prueba de resistencia? Vamos a verlo.
En general el iPhone XS Max cumple con lo que podemos esperar de un tope de gama bien construido. El cristal no se araña hasta el nivel 6, lo que encaja con la media actual, y el acabado en acero y cristal le da una gran solidez estructural que le permite superar sin problemas la prueba de doblado. El "bendgate" parece ya muy lejano viendo lo que ha conseguido Apple con sus últimos smartphones.
Todo está dentro de lo normal, excepto un detalle. Apple dice que utiliza cristal de zafiro para proteger la cámara trasera del iPhone XS Max, un material premium que ofrece una resistencia a arañazos superior a la del cristal Gorilla Glass. Éste empieza a quedar marcado a partir del nivel 6 en la escala de Mohs, y el cristal de zafiro a nivel 8.
En esta prueba se ve claramente que el supuesto cristal de zafiro que utiliza Apple queda marcado al nivel 6, lo que significa que no es auténtico cristal de zafiro en su forma más pura. ¿Publicidad engañosa? No, la compañía de la manzana utiliza cristal de zafiro, pero con un nivel tan bajo de pureza que no representa mejora alguna frente al Gorilla Glass.