Intel está pasando una etapa complicada por la falta de capacidad productiva de soluciones en proceso de 14 nm (procesadores y chipsets). Al no poder cubrir la alta demanda se ha generado una escasez que está afectando a varios mercados a nivel internacional.
La consecuencia más evidente ahora mismo es la subida de precios que han experimentado algunos procesadores del gigante del chip, sobre todo la serie Core de consumo general basada en Coffee Lake S, aunque se esperaba que también empezase a pasar factura a los fabricantes de equipos originales.
Algunos analistas vieron en esta situación una oportunidad de oro para AMD y se llegó a comentar que la compañía de Sunnyvale podría mejorar su cuota de mercado hasta alcanzar un 30% en 2019. Tenía sentido, ya que Intel no dará el salto a los 10 nm hasta finales de 2019, pero la compañía no está dispuesta a ceder terreno a su rival.
Intel ha confirmado la apertura de una nueva fábrica en Vietnam que les permitirá impulsar la producción de soluciones en proceso de 14 nm, y ha concretado que los primeros pedidos de dicha fábrica empezarán a llegar a los clientes a partir del 8 de octubre. En resumen, que la situación debería normalizarse muy pronto.
