Intel ha decidido volver al proceso de 22 nm para fabricar su chipset H310C, un movimiento que le evita tener que recurrir a TSMC para poder sacar adelante la producción del mismo. El proceso de 22 nm se estrenó con Ivy Bridge hace ya varios años, así que es bastante "antiguo" y está perfectamente madurado.
El retorno de Intel a ese proceso es la respuesta del gigante del chip a los problemas que está teniendo para cubrir la demanda de sus productos en proceso de 14 nm. Debido a las complicaciones que ha experimentado el gigante de Santa Clara a la hora de completar el salto al proceso de 10 nm no ha tenido más opción que mantener los 14 nm durante varios años.
Esto ha propiciado que el proceso de 14 nm sea utilizado en casi todos los procesadores y chipsets que comercializa Intel, una situación que unida a los esfuerzos de la compañía por completar la transición a los 10 nm y a la alta demanda ha llevado al gigante del chip a una situación complicada.
Intel no podía dar una solución a corto plazo, ya que para aumentar su capacidad productiva en proceso de 14 nm necesita tiempo, y está claro que tampoco quieren recurrir a terceros. Esto explica por qué han decidido volver al proceso de 22 nm con el chipset H310C.

El proceso de 10 nm no estará listo para ofrecer una buena tasa de éxito (alto número de chips funcionales por oblea) hasta el último trimestre de 2019, así que Intel tiene trabajo por delante si no quiere que AMD pueda aprovechar la situación y mejore su cuota de mercado a costa de los problemas productivos que atraviesa Intel.