El Core i7-980X fue el procesador más potente de Intel para el mercado HEDT de 2010, un chip de alto rendimiento fabricado en proceso de 32 nm que contaba con seis núcleos y doce hilos a 3,3 GHz-3,6 GHz, modo normal y turbo.
La plataforma sobre la que se asentaba este procesador estaba preparada para aprovechar configuraciones de memoria en triple canal de tipo DDR3 a 1.066 MHz, lo que en líneas generales lo convertía en una auténtica revolución. Este alto rendimiento tenía un precio: 1.059 dólares cuando fue lanzado.
Casi ocho años después Intel lanzó el Core i7-8700K, un procesador fabricado en proceso de 14 nm++ que tiene seis núcleos y doce hilos a 3,7 GHz-4,7 GHz, modo normal y turbo, cuyo precio de salida fue de 370 dólares.
En la comparativa que han publicado los chicos de Benchmark se puede ver que el Core i7-980X todavía es capaz de ofrecer un alto rendimiento en cualquier aplicación y que puede subir sin problemas a 4,4 GHz de frecuencia, pero queda muy por detrás del Core i7-8700K.
El Core i7-980X se mantiene como un procesador perfectamente viable para jugar a títulos actuales, pero con tarjetas gráficas muy potentes acaba suponiendo un cuello de botella que impide sacarles todo el provecho.