La GTX 1080 Ti ha quedado un poco en la sombra tras el anuncio de las RTX 2080 Ti de NVIDIA, pero la verdad es que sigue siendo una tarjeta gráfica muy potente que puede mover juegos en resoluciones 4K con una fluidez bastante buena en la mayoría de los casos.
Sus especificaciones impresionan: 3.584 shaders, 224 TMUs, 88 ROPs, bus de 352 bits y 11 GB de memoria GDDR5X para asegurar un buen rendimiento incluso cuando se produzca el salto generacional y las texturas requieran una mayor cantidad de memoria gráfica. Su potencia es indudable, ¿pero cómo escala configurada en SLI?
Benchmark ha publicado una comparativa en la que analizan el rendimiento que ofrece un SLI de GTX 1080 Ti en juegos actuales y los resultados son bastante dispares. En títulos en los que el soporte de configuraciones gráficas múltiples es nulo o muy pobre la mejora es mínima, pero en otros donde sí es bueno la diferencia es muy grande.
Como ejemplos en los dos extremos tenemos Far Cry 5, donde un SLI apenas marca una mejora mínima, y Rise of the Tomb Raider, donde el SLI llega casi a doblar el rendimiento de una GTX 1080 Ti. También hay juegos donde el rendimiento decae al utilizar el modo SLI, así que la conclusión es sencilla: por relación coste-rendimiento no vale la pena montar dos GTX 1080 TI.