Cuando se produjo la presentación de las GeForce RTX se confirmó un importante incremento en el precio de venta de estas tarjetas gráficas frente a la generación anterior, que además resultó ser más acentuado en las Founders Edition de NVIDIA.
Las malas lenguas decían que NVIDIA iba a hacer esto para mantener en el mercado dos generaciones gráficas, las GeForce GTX 10 y las GeForce RTX 20, algo que no es nada habitual y que en esta ocasión ha estado motivado por el exceso de stock que tiene la compañía de tarjetas gráficas Pascal.

NVIDIA tenía dos opciones: bajar precios y limpiar stock o lanzar una nueva generación a un precio elevado para hacer que Pascal quede como alternativa de menor coste, y al final han optado por la segunda salida.
La compañía ha confirmado además que no debemos esperar que las GeForce RTX 20 se comercialicen a su precio de venta recomendado durante su lanzamiento. Habrá excepciones, pero según NVIDIA serán casos aislados y la mayoría de las ensambladoras venderán con precios iguales o superiores a las Founders Edition. Es normal, ya que las ensambladoras tienen que soportar costes importantes y necesitan maximizar sus beneficios.
Como siempre las ensambladoras tendrán un margen amplio para poner precio a sus productos en función de lo que crean oportuno. Por regla general el precio de una tarjeta gráfica suele depender de la calidad de construcción, del sistema de disipación y de su posible overclock de fábrica.