El desarrollo de los juegos triple A de muchas compañías ha adoptado un ritmo bastante frenético. La saga Call of Duty es uno de los mejores ejemplos, ya que tiene nuevos lanzamientos cada año, aunque también hay otras que han llegado a un nivel muy parecido, como Assassin’s Creed.
En el caso de Call of Duty el ritmo de desarrollo acelerado para sacar una nueva entrega cada año ha acabado dando problemas importantes. Por ejemplo en Call of Duty Black Ops III la versión para PC llegó cargada de errores y mostraba un rendimiento pobre incluso en equipos de gama alta, y Call of Duty Black Ops IIII vendrá sin modo historia porque no han tenido tiempo de desarrollarlo con un estándar mínimo de calidad.
Esa vorágine de lanzar nuevos juegos triple A sin dejar un cierto margen para asegurar su calidad y su optimización ha generado polémica y algunas empresas han decidido alejarse de ella. EA y la franquicia Battlefield son un buen ejemplo, y parece que Ubisoft va a seguir sus mismos pasos.
La compañía francesa ha confirmado que no habrá un nuevo Assassin’s Creed en 2019, lo que significa que Assassin’s Creed Odyseey será la última entrega de la franquicia en 2018 y 2019, y que no habrá novedades en la saga hasta 2020.
Alargar los ciclos de lanzamiento es positivo para el usuario, ya que da a los desarrolladores más tiempo para trabajar en sus juegos y pulir todos sus aspectos clave, incluido el contenido y el rendimiento-optimización en diferentes configuraciones de hardware.
