No se trata de un rumor, Intel a través de Twitter y mediante un vídeo, ha anunciado que en 2020 lanzará su nuevo intento para coger un buen trozo del pastel del competido mercado de las tarjetas gráficas dedicadas. No hace falta recordar que en lo que a gráficas integradas se refiere Intel ya tiene una posición dominante.

Intel ya intentó en varias ocasiones meterse en este mercado, el primer intento fué en 1998 con la interesante i740 con conectividad AGP y con variantes PCI con un chip puente AGP-to-PCI, el chip i740 tuvo cierta buena acogida y varios ensambladores subieron al carro, sin embargo la competencia reaccionó rápido a las novedades tecnológicas que aportaba el chip i740 y la aventura duró apenas 18 meses. Cierto es que Intel llegó a realizar evoluciones del mismo, com los chips i752 y i754 pero apenas fueron conocidos, eso sí, su heréncia la conocemos todos puesto que todo ello dió paso a los gráficos integrados del chipset Intel 810.
El segundo intento de Intel fue conocido como Larrabee (2010), pero los problemas técnicos y un rendimiento preliminar decepcionante provocaron que el gigante del chip le diese carpetazo antes de su comercialización y centrarse en sus omnipresentes chips gráficos ya integrados en el procesador y no en el chipset, AMD pisaba y sigue pisando fuerte en este campo a nivel de potencia gráfica, no así en cuota de mercado.
Ahora Chris Hook y Raja Koduri , que se marcharon de AMD por supuestas discrepancias con Lisa Su (CEO de AMD) han estado trabajando juntos con el presupuesto de Intel para intentar un tercer asalto.
Muchas voces les recuerdan que el principal fallo de Intel respecto a AMD y NVIDIA está en los controladores y por lo tanto una buena arquitectura sin soporte o evoluciones permanentes está condenada al fracaso.
Veremos si Intel ha aprendido de sus errores y esperamos que un tercer contendiente en este mercado signifique suficiente competencia como para romper la tónica de los últimos años con precios medios ascendientes de las tarjetas gráficas, sin contar el boom de las criptodivisas que ha dejado al consumidor gamer muy frustrado.