Uno de los responsables de que el almacenamiento SSD baje de precio de forma sostenida es el avance en el desarrollo de memorias NAND. No tanto las memorias más veloces, pero sí las que más densidad de almacenamiento ofrecen, de modo que en un mismo silicio caben más datos, por lo que el precio por giga se reduce. Es el caso de la memoria NAND 3d QLC de 96 capas que permite manejar hasta 4 bits por celda de memoria frente a los MLC y TLC con 2 bits y tres bits respectivamente.

QLC ofrece la capacidad de almacenamiento más grande hasta la fecha, con hasta 1,33 terabits en un único chip. La tecnología detrás de estos avances es BiCS4, desarrollada junto con Toshiba. Los primeros productos se comercializarán este año bajo la marca SanDisk para el mercado de consumo. Añadir más bits por celda supone reducir el rendimiento y reducir la vida útil de la memoria, aunque los mecanismos de corrección de errores y la optimización del tamaño de las celdas de memoria han hecho que esta reducción no sea significativa.
Las velocidades de transferencia se reducen, ya que es necesario escribir cada celda cuatro veces con cada operación de escritura, aunque se puede compensar este hecho a través de otras técnicas. Lo que sí es de esperar es una reducción en el precio de las unidades y un aumento de la capacidad de las unidades SSD, por lo que se eliminará la dependencia de las unidades HDD.