La memoria Optane, derivada de la tecnología de memoria 3D XPoint, en un principio venía en capacidades de 16 GB o 32 GB y solo podía acelerar las transferencias de la unidad de disco (del volumen para ser precisos) donde estuviera el Sistema Operativo. Esta memoria caché intercepta las operaciones de lectura y escritura y consigue hacer que el comportamiento efectivo de una unidad HDD sea similar o igual al de una unidad SSD. Ahora, Intel ha actualizado la tecnología Optane con unidades de 64 GB y un nuevo software que permite acelerar también las unidades (o volúmenes) HDD secundarias.
De este modo, los usuarios pueden instalar el SO en una unidad SSD de capacidad moderada y reservar su unidad HDD de varios teras para instalar apps y juegos. Con la aceleración Optane, el comportamiento será similar al de una unidad SSD, combinando un precio razonable con una capacidad de almacenamiento elevada. Así, los tiempos de instalación y carga de los juegos con decenas de GB de tamaño en disco, se reducirán espectacularmente.

La tecnología Optane está emparentada con la Intel Smart Response Technology que se ocupaba en su día de configurar unidades en RAID. La tecnología Smart Response se encarga de gestionar las transferencias de modo que la unidad Optane se hace invisible para los usuarios. El límite está en la capacidad de la unidad Optane. Si movemos ficheros mayores que la capacidad de la unidad, la aceleración no será tan acentuada. Pero con las unidades de 64 GB será complicado encontrar casos de uso en la vida real que superen la capacidad de la caché de Optane.
Optane funciona solo en sistemas Windows 10 de 64 bits con procesadores Intel de 7 u 8 generación y chipsets de las series 200 o 300.