La memoria HBM2 ha sido una de las novedades más importantes que han llegado recientemente al sector de las tarjetas gráficas, aunque NVIDIA y AMD han adoptado estrategias muy distintas a la hora de implementarla en sus productos.
NVIDIA ha preferido mantenerla como una exclusiva para sus tarjetas gráficas profesionales (serie Tesla y Quadro), una decisión que al final ha sido acertada ya que le ha permitido diferenciarse en dicho sector y evitar el incremento de precio y la falta de suministro en sus productos de consumo general.
AMD ha utilizado la memoria HBM2 tanto en sus soluciones gráficas profesionales como en las de consumo general, y las consecuencias han sido evidentes. Las Radeon RX Vega han tenido problemas de suministro desde el primer día y la alta demanda del sector del minado de criptodivisas ha hecho que sea imposible conseguir una a un precio aceptable.
Samsung podría doblar su capacidad productiva para mejorar el suministro de memoria HBM2, pero aunque lo haga la demanda es tan alta que no sería capaz de cubrirla, lo que significa que seguiría habiendo escasez y unos precios muy altos.
La mayor parte de esa demanda viene del mercado profesional, es decir de soluciones de alto rendimiento que se utilizan en servidores, inteligencia artificial y aprendizaje profundo y también en el ámbito científico.
Con este panorama AMD debería replantearse su estrategia y volver a apostar por la memoria GDDR5X y GDDR6 en sus tarjetas gráficas de consumo general de próxima generación, no sólo por cuestiones de precio sino también por el tema del suministro.
