Intel ha generado polémica con su última generación de chipsets, la serie 300. El chipset Z370 ha estado solo en el mercado durante bastante tiempo y la llegada de las versiones económicas, como el chipset H310, ha sido una anécdota, ya que Intel ha decidido desplazarlo para favorecer al B360.
La exclusividad de los procesadores Coffee Lake S y los chipsets serie 300 también generó malestar, ya que a pesar de que esas CPUs utilizan el mismo socket que Kaby Lake no son compatibles con las placas base serie 200, lo que obliga a los que quieran actualizar a cambiar también la placa base.
Tras la filtración de información oficial que confirma la existencia del chipset Z390 han surgido dudas sobre la necesidad de que Intel introduzca un nuevo chipset, y según los últimos rumores parece que el único objetivo de la compañía de Santa Clara sería ofrecerlo como exclusiva para montar un procesador Coffee Lake S de ocho núcleos.
Esto quiere decir que Intel aprovecharía el lanzamiento de esos nuevos procesadores para unirlos al chipset Z390, y que sólo funcionarían en placas base equipadas con ese chipset a pesar de que el socket será el mismo, el LGA1151. No está confirmado pero hay una corriente importante que está apuntando en esa dirección, y tras ver la justificación que ofreció Intel al hablar del salto a los procesadores de seis núcleos y sus necesidades de alimentación no sería extraño que hicieran lo mismo con los de ocho núcleos.
