Sony vive un momento dorado con PS4, una consola que se mantiene como la más vendida de la presente generación y que no dejará paso a PS5 hasta 2020, como mínimo. La compañía japonesa no siente peligro alguno por parte de Xbox One ni de Nintendo Switch, así que quiere estirar al máximo el ciclo de vida de dicha consola, que en principio podría acabar alcanzando los 8 años (llegó a finales de 2013).
Sin embargo las cosas no le van también en otros sectores, y uno de los más preocupantes para la compañía japonesa es el de los smartphones, ya que a pesar de sus últimos esfuerzos siguen sin levantar cabeza.
Con el Sony Xperia XZ2 la compañía introdujo cambios importantes y en general presentó un smartphone muy cuidado, con un diseño excelente y una calidad de acabados de primera. Las especificaciones también eran muy buenas ya que estaban a la altura de cualquier tope de gama contemporáneo, pero parece que no ha tenido el éxito que esperaban.
La competencia en el sector smartphone es cada vez más dura, tanto que ni siquiera los grandes lo están teniendo fácil para resistir y hacer frente al modelo que plantean los principales vendedores chinos como OnePlus o Xioami.
El CEO de Sony, Kenichiro Yoshida, presentó recientemente un plan estratégico para los próximos tres años que está centrado en las áreas más rentables para la compañía, entre los que se incluyen juegos y servicios y sensores para cámaras. No hubo mención al sector smartphone ni a los gadgets de vestir.

Si a eso unimos que Sony apenas vendió 10 millones de smartphones en 2018 (22,5 millones en 2017) podemos ver que el futuro de su división móvil está muy negro, y que su abandono podría materializarse el próximo año (2019).