El Razer Blade es un portátil para gaming muy potente, compacto, ligero y delgado, una combinación de virtudes que ha sido posible gracias a la utilización de tarjetas gráficas Max-Q de NVIDIA, que ofrecen un alto rendimiento en juegos con un consumo y unas temperaturas reducidas gracias a un ajuste a la baja de las frecuencias de trabajo.
Este equipo tiene una pantalla de 15,6 pulgadas, una evolución al alza frente a las 14,1 pulgadas de la generación anterior. Su procesador es un Core i7-8750H que integra seis núcleos y doce hilos a 2,2 GHz-4,1 GHz, modo normal y turbo, y pueden montar una GeForce GTX 1060 Max-Q o una GTX 1070 Max-Q.
La GTX 1060 Max-Q ofrece un rendimiento lo bastante bueno como para jugar en resoluciones 1080p, aunque por la menor frecuencia de trabajo no rinde al mismo nivel que una GTX 1060 de 6 GB estándar. Lo mismo ocurre con la GTX 1070 Max-Q, que tiene un rendimiento suficiente para jugar en 1440p con garantías pero no está tampoco al nivel de una GTX 1070 estándar porque funciona a menor frecuencia.
El Razer Blade puede montar dos tipos de pantalla, una con resolución 1080p y 60 Hz y otra con resolución 1440p y 144 Hz. Ambas son de tipo IPS, pero no incluyen la tecnología G-Sync de NVIDIA.
Razer ha confirmado la presencia de 16 GB de memoria DDR4 para garantizar un buen rendimiento y el soporte de unidades SSD PCIE de hasta 2 TB de capacidad. El modelo base tendrá un precio de 1.899 dólares, aunque parece que de momento no llegará a España.