Final Fantasy VII Remake es probablemente el proyecto más importante, ambicioso y complicado que tiene Square Enix entre manos. Su desarrollo está siendo muy largo y la sequía de noticias y de contenidos que muestren escenas con juego real nos hace pensar que han tenido que desechar buena parte del trabajo que tenían hecho para dar un giro de 180 grados.
En un principio Final Fantasy VII Remake se presentó como una versión actualizada del original, es decir como un título que iba a mantener la esencia del juego original introduciendo una puesta al día a nivel de calidad gráfica, pero poco después se fueron destapando cambios muy importantes que implicaban su división en partes y la introducción de un sistema de combates más propio de un juego de acción en tercera persona que de un Final Fantasy clásico.
Nada de lo que mostraron convención a los medios y mucho menos a los fans de la franquicia, que contemplaron con estupor la posibilidad de que Square Enix destrozara uno de los mejores juegos de rol de la historia de los videojuegos.
Parece que al final la presión que supone hacer un remake de un juego tan querido ha superado a Square Enix, ya que la compañía ha empezado a hablar de Final Fantasy VII Remake como una nueva creación que superará al original, lo que significa que ya no lo consideran como un simple "remake", sino como algo "nuevo".
Creo que esto es una estrategia de Square Enix para evitar comparaciones tan directas con el original, algo que podría llegar a perjudicarles, pero sin darse cuenta se han echado una carga todavía mayor sobre los hombros, ya que prometen "superar al original". Final Fantasy VII Remake llegará "en algún momento" a PS4.
