Las soluciones MCM Intel Kaby Lake-G han dado una gran sorpresa por su enfoque y por las posibilidades que ofrecen tanto para el montaje de PCs compactos como para las próximas generaciones de consolas. En su interior se encuentra una CPU Core de Intel con cuatro núcleos y ocho hilos que es capaz de ofrecer un alto rendimiento en juegos, y una GPU Radeon RX Vega con hasta 1.536 shaders y 4 GB de HBM2.

Procesador, GPU y memoria HBM2 tienen sus propios encapsulados y se encuentran compartiendo un mismo PCB, lo que significa que no se trata de una APU sino de una solución MCM (módulo multi-chip). Esta estructura elimina los problemas de espacio y de especificaciones térmicas que supone unir en un mismo encapsulado todos esos componentes, y permite crear soluciones más potentes.
Tanto AMD como Intel han dicho que esas soluciones incorporan una GPU basada en la arquitectura Vega, pero numerosas investigaciones han confirmado que está más cerca de la arquitectura Polaris. Por ejemplo Rapid Packed Math, una característica específica de Vega, no funciona en Far Cry 5 con un MCM Kaby Lake-G. Pero esto no es todo, AIDA64 reconoce la GPU del Core i7-8809G como Polaris 22, y PCWorld ha indicado que no soporta funciones exclusivas de DirectX 12.1.
Parece que efectivamente hay algunas carencias confirmadas, pero los productos MCM Intel Kaby Lake-G han cumplido en general con las expectativas que han generado, ya que ofrecen un rendimiento excelente y son capaces de mover juegos en calidades máximas y resoluciones 1080p sin ningún problema.