Muchas veces cuando una placa base empezaba a dar fallos lo primero que se hacía era limpiar y dar un repaso visual a sus condensadores, si se detectaba algún condensador abultado o soltando líquido ya no valía la pena seguir haciendo pruebas: era el principio del fin de esa placa, pero eso se puede extender a fuentes de alimentación, tarjetas gráficas, etc. A la mayoría se nos ha estropeado alguna pieza de hardware antes de lo que teníamos previsto y si ahora sabemos que pagábamos de más por ello es lógico sentir un poco de rabia.
La Comisión Europea ha impuesto una multa de 254 millones de euros a 8 fabricantes de condensadores, no por su mala calidad, sino para pactar precios durante 14 años (1998 - 2012).
En concreto se han investigado a las siguientes compañías: Sanyo, Hitachi, Rubycon, ELNA, Tokin, NEC, Matsuo, Nichicon, Nippon Chemi-Con, Vishay Polytech, Holy Stone Holdings y Holy Stone Enterprises, pero algunas se han escapado de la multa gracias a su colaboración con la investigación y han conseguido rebajar la multa colaborando.
Las multas son las siguientes:
- Nippon Chemi-Con (97,9 millones)
- Nichicon Corporation (72,9 millones)
- Rubycon (28,4 millones)
- Hitachi Chemical (18,4 millones)
- Elna (18,1 millones)
- NEC Tokin (16,4 millones)
- Matsuo (824.000 euros)
- Holy Stone (782.000 euros)
Durante la investigación se ha descubierto que entre las compañías hubo reuniones a terceras bandas, acordes, seguimiento de estrategias de ventas, previsiones de ventas y mucha información en papel o correo electrónico con la órden de ser destruida una vez leída, así que sabían que esas prácticas eran ilegales.