El coste de producción de los smartphones se ha disparado notablemente con las últimas generaciones y esto ha tenido consecuencias sobre el precio de los terminales que han ido llegando al mercado durante los últimos años.
Los tope de gama cada vez son más caros y el incremento de los costes productos tiene mucho que ver. En una estimación que recoge los costes de fabricación de los Galaxy S9+, Galaxy S8+, Galaxy Note 8, iPhone 8 Plus y iPhone X podemos ver que las diferencias llegan a ser muy marcadas.
El Galaxy S9+ tiene un coste superior al del Galaxy S8+ y supera incluso al Galaxy Note 8. No llega a ser más caro que el iPhone X pero queda muy cerca de él, y eso que el terminal de Apple tiene también un panel OLED y cuenta con los sensores Romeo y Julieta necesarios para Face ID, que encarecen considerablemente su coste.
La pantalla sigue siendo el componente más caro de todos los smartphones que aparecen en esta estimación de costes, seguidos del conjunto de procesadores y chips necesarios para el funcionamiento de la conectividad móvil (módem).
Los costes de producción son cada vez mayores, pero los márgenes de ingresos brutos que tienen empresas como Apple y Samsung son muy altos. Aunque es cierto que esas cifras no incluyen costes como los derivados de la publicidad y el transporte tampoco tienen en cuenta posibles descuentos por acuerdos en la cadena de suministros.
