LG es uno de los fabricantes más importantes de paneles OLED, un componente que presenta ventajas importantes frente a los paneles IPS, aunque también tiene desventajas.

Los paneles OLED aplicados a un smartphone permiten crear una pantalla más fina y ligera, ofrecen una mayor saturación y viveza de colores, negros más profundos y tienen un consumo energético inferior (son más eficientes). Sin embargo son más caras que las que utilizan un panel IPS, pueden mostrar quemaduras (marcas por efecto de persistencia) y tienen unos blancos de menor calidad.
Hasta ahora LG ha mantenido su apuesta por los paneles IPS en su termina estrella; el LG GX, cuya última versión ha sido el LG G6, y según los analistas repetirá apuesta con el LG G7 para evitar que los costes del terminal se disparen.
Esto significa que la compañía surcoreana está dispuesta a renunciar a un panel OLED en su próximo tope de gama sólo por el coste del mismo. La diferencia se deja notar ya que un panel de ese tipo puede costar el doble que uno IPS, pero hablamos de una diferencia que pueden rondar los 30 o 40 dólares, así que realmente tampoco debería tener un impacto tan grande en el precio.