Los precios siguen al alza en muchos de los mercados del sector tecnológico. Las tarjetas gráficas son el máximo exponente, aunque la memoria DRAM y la NAND Flash tampoco se quedan cortas.
La alta demanda y la incapacidad de las principales empresas para cubrirla con una oferta bien ajustada ha acabado produciendo una escasez que se ha mantenido durante varios trimestres. Sus consecuencias han sido muy graves, ya que por ejemplo el precio de los módulos de memoria RAM se ha duplicado, las unidades de almacenamiento basadas en memoria NAND Flash han subido considerablemente de precio, y las tarjetas gráficas están tan caras que se han convertido casi en un producto de lujo, sobre todo si hablamos de los modelos de gama alta.
En general las últimas informaciones han confirmado que la situación no va a mejorar y que es muy probable que 2018 siga siendo un mal año para renovar ordenador, una corriente que se ha visto reforzada por las previsiones de encarecimiento de las obleas de silicio, que ya subieron de precio entre un 15% y un 20% en 2017.
Se espera que el precio de las obleas de silicio aumente un 20% en 2018, lo que quiere decir que los semiconductores serán más caros y que podría inflarse todavía más el precio de numerosos componentes básicos para el sector tecnológico.
