A pesar de que hay diferencias que impiden hacer una comparativa totalmente directa entre ambos, podemos decir que el Galaxy S9+ es uno de los grandes rivales del iPhone X, tanto por gama como por precio ya que ambos quedan en un nivel muy cercano.
Sin embargo sus características y sus prestaciones en general son diferentes. El Galaxy S9+ tiene una pantalla 18:9, lector de huellas dactilares y una configuración de hardware que incluye un Snapdragon 845 y 6 GB de memoria RAM.
El iPhone X trae una pantalla en formato 19:9, tiene reconocimiento facial 3D y una configuración de hardware que incluye un SoC Apple A11 Bionic y 3 GB de memoria RAM.
Los dos son SoCs de última generación y de alto rendimiento, aunque muy distintos. El primero monta una CPU de ocho núcleos y el segundo una de seis núcleos. También difieren en la GPU y las soluciones dedicadas a inteligencia artificial.
La RAM también es otra diferencia clara que acaba teniendo efectos importantes en situaciones de multitarea intensiva.
En esta prueba de rendimiento el iPhone X se muestra superior al Galaxy S9+ durante los primeros momentos, pero al final acaba perdiendo el liderato porque la mayor cantidad de RAM del terminal de Samsung le permite mantener en segundo plano más aplicaciones sin tener que volver a cargarlas.