La ESRB ha confirmado que empezará a utilizar etiquetas específicas para diferenciar a los juegos que incluyan microtransacciones de aquellos que estén totalmente libres de ellas, de manera que tanto los padres como los jugadores podrán saber de un vistazo si el juego que van a comprar tiene micropagos o no.
Esta medida es la reacción de la ESRB al auge de las microtransacciones en juegos de pago. Ya no son algo exclusivo de los títulos gratuitos, con la llegada de Star Wars: Battlefront II se confirmó que las compañías están apostando por ellas cada vez con más intensidad, que esto afecta de forma profunda a los jugadores y que por tanto deben ser objeto de una regulación mínima.
Al igual que la ESRB identifica con etiquetas las edades recomendadas de cada juego y los contenidos de aquellos (violencia, sexo, alcohol, tabaco, drogas, etc.), ahora indicará si un juego determinado tiene microtransacciones o no.
Esta medida no se limitará a los juegos que abusen de las microtransacciones sino que se utilizará de una manera bastante general para que sea efectiva y proteja a los usuarios, de manera que todo juego que permita comprar bienes virtuales con dinero real (incluidos contenidos y DLCs) estará acompañado de esa etiqueta.
