La mayoría de los análisis actuales de la APU Ryzen 3 2200G se centran en medir el rendimiento de la GPU y en compararlo con el de soluciones gráficas dedicadas de gama baja.
Benchmark ha querido hacer algo diferente pero muy interesante, y ha enfrentado dicha APU con un Core i3 8100 junto a una GTX 1060 de 6 GB. Ambos chips utilizan dicha tarjeta gráfica, por lo que el objetivo es determinar el rendimiento CPU de la APU Ryzen 3 2200G.
Ambos tienen cuatro núcleos físicos y cuatro hilos aunque utilizan arquitecturas diferentes. La solución de Intel está basada en Coffee Lake, funciona a 3,6 GHz y no soporta overclock, mientras que la alternativa de AMD utiliza la arquitectura Zen, trabaja a 3,5 GHz-3,7 GHz (modo normal y turbo) y soporta overclock.
La APU Ryzen 3 2200G integra una GPU Radeon RX Vega. El Core i3 8100 cuenta también con una GPU integrada, pero su rendimiento está muy por debajo de la solución de AMD.
En cuanto al rendimiento CPU con la GTX 1060 de 6 GB tenemos prácticamente un empate, ya que las diferencias que marca el Core i3 8100 son marginales. Esto quiere decir que la APU Ryzen 3 2200G puede servir para actualizaciones parciales, es decir para utilizarla de forma temporal como solución CPU + GPU hasta que podamos montar una GPU dedicada.