Guru3D ha publicado un completo análisis de Kingdom Come: Deliverance, un juego de rol de mundo abierto basado en el motor gráfico CryEngine que es capaz de aprovechar de forma óptima procesadores con más de cuatro núcleos-hilos.
En lo que respecta al apartado gráfico el juego luce muy bien y es bastante exigente, ya que una GTX 970 no es capaz de moverlo en 1080p con calidad máxima y mantener 60 FPS (ronda los 49 FPS de media). Para lograr esa fluidez con esos ajustes es necesario una Radeon R9 390X de 8 GB o una Radeon Fury Nano.

Si pasamos a jugarlo en QHD manteniendo la calidad gráfica al máximo los 60 FPS se limitan a las Radeon RX Vega 64 y GTX 1080 con overclock. En 4K es imposible alcanzar 60 FPS con esos ajustes gráficos, pero el juego funciona de manera aceptable (más de 30 FPS) en las GTX 1080 TI.
Lo más llamativo del análisis es la comparativa de rendimiento CPU. El juego es capaz de aprovechar procesadores como el Ryzen 7 1700X, que a frecuencias de stock supera de largo al Core i5 6600K, aunque los procesadores Intel con más de cuatro núcleos-hilos ofrecen un mayor rendimiento en general que tiene toda la pinta de deberse a una optimización profunda a nivel de código, ya que la serie Core 5000 Extreme se basa en Haswell, arquitectura dos generaciones por detrás de los Core 6000.