Las criptodivisas están de moda, y a pesar de la inestabilidad que han demostrado las monedas más populares el interés en ellas no ha decaído. Esto seguirá afectando a la demanda de tarjetas gráficas y de otros componentes necesarios para montar equipos de minado, pero también ha llevado a algunos profesionales a realizar auténticas locuras.
Científicos rusos intentaron "secuestrar" superordenadores nucleares para ponerlos a minar criptodivisas, una idea que a simple vista parecía muy buena ya que tenían acceso físico a los equipos y la potencia de esos equipos les aseguraba un rendimiento impresionante. Por si esto fuera poco tampoco tendrían que pagar la factura de la luz, así que todo eran beneficios, ¿qué podía salir mal? Pues todo, ciertamente.
Los superordenadores que controlan cabezas nucleares no están pensados para ser utilizados a la ligera y mucho menos para estar conectados a Internet por los riesgos que esto implica, así que en cuanto se produjo el secuestro de los equipos y se intentó llevar a cabo esa conexión sonaron una serie de alarmas que acabaron poniendo en evidencia a los científicos que ahora enfrentan un proceso criminal con cargos muy graves.
No sabemos qué condena acabarán recibiendo pero viendo lo que han hecho y el riesgo implícito en sus acciones no nos extrañaría una pena de muerte o cadena perpetua en el mejor de los casos.
