Las Radeon Fury X fueron el producto estrella de AMD en 2015 y la primera solución gráfica de consumo general en utilizar HBM, una memoria de alto rendimiento que iba unida a un bus enorme de 4.096 bits. En aquél entonces las tarjetas gráficas tope de gama no pasaban de los 384 bits, por lo que la solución de AMD conseguía un ancho de banda mucho mayor.
Sin embargo estas tarjetas gráficas tuvieron una carencia importante que les ha empezado a pasar factura en juegos actuales con configuraciones máximas y resoluciones elevadas, y es que "sólo" cuenta con 4 GB de memoria HBM, una cifra que sigue siendo un nivel óptimo en la mayoría de los casos pero que en juegos concretos ya empieza a ser insuficiente cuando nos movemos en configuraciones exigentes.
La Radeon RX 580 llegó al mercado en 2017 como una solución gráfica de gama media alta equipada con hasta 8 GB de GDDR5 a 8 GHz sobre un bus de 256 bits, lo que le permite ofrecer un ancho de banda de 256 GB/s (la Fury X alcanza los 512 GB/s).
Ambas utilizan arquitecturas diferentes y tienen un conteo de shaders muy dispar (4.096 shaders la Fury X y 2.304 la RX 580), lo que implica que en general son tarjetas gráficas muy distintas que cubren nichos de mercado diferentes, ¿pero cómo se comportan ambas en juegos actuales?
Los resultados que muestra la comparativa de rendimiento de NJ Tech es muy curiosa, ya que aunque la Fury X es superior en la mayoría de las pruebas en otras apenas vence por la mínima, y en otras como Wolfenstein II: The New Colossus y Assassin´s Creed: Origins queda por detrás de la RX 580.