Los procesadores de cuatro núcleos se han convertido en el gran estándar para poder jugar de forma totalmente estable y fluida a los juegos más avanzados del mercado, y también en algo imprescindible para sacar partido a las tarjetas gráficas más potentes.
En una nueva comparativa simple pero efectiva el canal Benchmark ha demostrado la importancia que tienen los procesadores de cuatro núcleos en juegos actuales que pueden sacarles partido, y la mala experiencia que tendremos con un procesador de dos núcleos aunque las medias de fotogramas por segundo sean aceptables.
Los procesadores utilizados en esta comparativa han sido el Pentium G4400 (dos núcleos y dos hilos) y el Core i3 8100 (cuatro núcleos y cuatro hilos), ambos con una GTX 1060 de 6 GB. El juego que sirve de benchmark es GTA V, conocido por su alta dependencia de la CPU.
El Pentium G4400 muestra medias que rondan entre los 34 FPS y los más de 60 FPS, pero sufre problemas de rendimiento graves que se manifiestan en forma tirones que impiden disfrutar de una experiencia aceptable y hacen que sea injugable.
Los procesadores potentes con dos núcleos y cuatro hilos, como los Core i3 serie 6000 o serie 7000 o el Pentium G4560, son capaces de ofrecer un buen rendimiento en juegos que demandan una CPU de cuatro núcleos, pero para jugar con todas las garantías lo mejor es un procesador de cuatro núcleos reales.